Tantos años, ideas, drogas, tiempo, alcohol y lujuria compartida. Tanto y nada a la vez. Porque a pesar de todo, eramos dos desconocidos. Nada importa cuando te levantas un día cualquiera y descubres tu mundo. Ese mundo en el que nada esta en orden, en el que no tienes absolutamente a nadie. En el que por estar detras de placeres vanos no supiste equilibrarte, y lo dejaste todo en el inodoro, pudriendose junto con tus excrementos.
Vomite mi vida en menos de lo pensado, tu fuiste testigo de mi perdición. No era de tu incumbencia salvarme. No hiciste parte de la destruccion de mi ser, porque tu simplemente eres mi funesta desgracia. Y entiende, que no te amo a ti. Amo tu recuerdo vago, complaciente y superfluo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario