martes, 18 de mayo de 2010

Yo simplemente me encontraba ahí, sentado en el parque, cuando la vi caminar rápidamente. Corrí y me le acerque y le dije - Señorita espere por favor. Sé que no nos conocemos, pero solo pido que me diga su nombre para saber cómo llamar a lo que sentiré cuando se valla. 
Se volvió, y con una dulce sonrisa me susurro: -  “¿Mi nombre?, Soledad."

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