lunes, 28 de abril de 2014

Su extraña inocencia me hace curiosa, pensar que el podría ser el que amé, si el llegase a quererme, tal vez le amase para toda la vida.

Tal vez pueda soñar junto a él, con él, despertar de ese sueño y descubrir que no lo era, que era verdad, y ese beso profundo del alma nos habría dado la oportunidad de escoger nuestros destinos y así, trascender al plano en el que un instante d amor puro, es más fuerte que el infinito.

Luego, Soy viento que sopla lento, soy sol que se apaga y sombra moribunda de un amanecer; Porque te dejare volar, volar entre el viento y el olvido, desplegaras tus alas, planeando mi nuevo ser; y en el silencio profano de la noche, tu sueño me asalta, tu canción me toca y tus sabias palabras me gritan… Dormiré tu sueño, bailare tu canción, y callare tu palabra con un bueno trago de vino y pasión.

Y entonces me asaltaran la necesidad de vivir… Necesidad de sentir, de morir, de atrapar sueños locos que inundan mi alma en un abismo que venga a revivir nuevas fuerzas, necesidad de desvanecer lo establecido y cambiar las reglas; necesidad de lo humano, necesidad de la bestia sexual infernal; necesidad de todo y de nada, necesidad de enfriar el corazón y apagar los sentidos, necesidad de darle rienda suelta en otro tipo de locura, que no sea la habitual, necesidad una vez mas de todo y de nada… Y todo esto simplemente resumido en mi loca necesidad de amarte…

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