lunes, 28 de abril de 2014

Han pasado pocos días, desde la última vez que la vi. Tenía un “vestido y un amor”, yo simplemente la vi. Sabía que pasaría mucho tiempo antes de volverla a ver, congele el tiempo un momento, lo suficiente para poder analizar lo que siento por ella, lo que esa criatura significa para mí. No necesite mucho tiempo para comprender que ella simplemente es mi todo, es mi fe, mi religión, mi dios.
Porque hemos logrado encontrar la felicidad en pequeños y estúpidos detalles. Porque estar sin ella me llena de tristeza, y tenerla a mi lado me da paz, tranquilidad. Ver en sus ojos piedritas perfectas y brillantes. ¿Sería posible no amar sus ojos, sus cachetes, su piel, su ternura? No lo creo. Envidio a todo aquel que la rodea y disfruta su presencia, su paso desapercibido “Sos tan espectacular que no podes ser mía nada mas, tenes que ser de todos”. Ella es un ángel. Absolutamente todos la amamos, hasta el ser mas abyecto y mezquino lo hace (afirmación comprobada con hechos). Y es que solo recordar momentos fugases, bailes exóticos, argumentos seniles, canciones y películas distorsionadas de la realidad, diferencias entre rosquillas y donas, debates de poemas o ideas, el porqué de Andrés Caicedo y su paso en este mundo, nuestras manifestaciones de odio hacia Uribe, mojarnos y ensuciarnos cada vez que la ocasión lo ameritase, sonreírle a la vida, ya que a eso vinimos al mundo. Ella me enseño que las tutecas dicen tukuku nuc-nuc-nuc, que podemos cantar tu tuuu, siempre y cuando podamos huir de la espátula, de hacer grafitis, de planear incendios, de hacernos las muertas, de comer lo que encontremos en el piso, de peinarnos diariamente con trenzas, de pasar los pasteles con agua, de cada una de esas leyes de la vida, como la de guiño guiño, brownie, y cosas que solo ella sabe a qué me refiero específicamente, por qué ser autistas es lo único que sabemos hacer en este jodido mundo. Y ella lo sabe. Ella lo sabe siempre todo, acerca de mí y del mundo, es otro ente aparte de la realidad, es mi confidente, mi hermana, mi amiga, mi uni-verso.
Gracias por cada palabra, por cada momento, por cada idea, por tu comprensión, tu ternura. Gracias por ser cómo eres, ser la nena que el mundo adora, la esperanza para esta humanidad, mi esperanza. Gracias por ser Isabel. Por ser real y existir. Por compartir tu mundo con el mío. Por ser mi pulmón. Para resumir y no cansarla más, por TODO!


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