Te cansas mil veces de la rutina. Te cansas de la insensibilad de tu pensamiento, de tu cuerpo, de tu vida. Empiezas en la busqueda inutil del sentir, de (re)conocer esa persona especial y valorarla. Al poco tiempo extrañamente lo consigues. Te empeñaste en sentir algo, y lo sientes. No es mucho, pero se sabe que es un buen comienzo, es un buen camino para empezar a lograr el cometido.
Pero, contradictoriamente, de un momento a otro, el miedo se asoma en la ventana. Que puta vaina tan jodida. Sentirse debil y vulnerable no es en sì de mis estados favoritos. Entonces, en un acto de cobardia arranco de raiz y sin ningun problema lo poco que habia obtenido. No vale la pena arriesgar la "estabilidad" de tus sentimentos por un capricho envidioso de evitar la soledad y nada màs.
Es en ese momento que vuelves a tu estado inicial. Y como todo en la vida, se vuelve en un circulo vicioso; en el que solo se necesita tiempo para volver siempre al mismo punto, a la inmadurez de no aprender de los errores.
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