Quisiera escribirte algunas cosas que rondan por la cabeza, que necesito que sepas ahora que nos vamos a alejar.
Siempre supe, desde el primer momento que te ví, que algo pasaría contigo, solo un algo y no esta telenovela que se he montado en mis recuerdos. Conociste a una Angélica diferente de la que existía en el pasado (una niña con capacidades pero adicta, sin rumbo y sin compromiso ni con la vida, ni con nadie, incapaz de muchas cosas, como ser fiel a su palabra). Es más, presenciaste la metamorfosis de lo que soy ahora. Me siento tan orgullosa de mis logros y todas las barreras que he superado, que no fueron gracias a ti, sino gracias a mí, el impulso de salir adelante lo llevaba tatuado en mi piel, solo que no había encontrado el camino adecuado.
Aunque sabes que por otro lado, agradezco tu compañía durante este tiempo, pero más importante aun, una cosa en particular de la cual si eres responsable. Gracias a ti, comprendí lo que es querer a alguien, tomar en serio a alguien, respetar, ser fiel, hacer un equipo y toda esas ideas que vivimos algún día. Pero déjame confesarte algo. Muchas veces en medio de mi inmadurez de niña, en mis pasadas relaciones, jugué con personas que sabia que me querían, y se dejaban manipular fácilmente, solo dando a cambio, un mínimo interés y un tiempo de sobra de mis otras actividades, porque era agradable saber que alguien estaba ahí para mi, disponible siempre y solo para mi. A veces me aprovechaba de sus buenos sentimientos e intenciones, pensando solo en mi bienestar, y, en cierto sentido, me daba lastima ver como las engañaba haciéndoles creer que eran importantes en mi vida, pero en verdad es que muchas veces me llegaban a fastidiar y sacaba excusas para alejarlas sin hacerles daño, porque me aburría tanta mentira y meloceria. Y si quieres que te sea sincera (y corrígeme si me equivoco) siento que se cambiaron los papeles, te conocí y tome una cucharada de mi propia medicina.
Te agradezco que me hubieras advertido desde el principio (como yo solía hacerlo) de tu falta de tiempo, de tu vida, de tu inestabilidad económica, académica, sentimental, etc. Yo, al principio, solo se me paso por la cabeza, que era perfecto, ya que no acostumbraba ser yo la ilusionada de la relación y no esperaba serlo contigo, menos contigo conociendo tus condiciones. Pero algo paso, de la nada paso, nunca me advertiste que fueras tan parecido a mi en lo único que no había encontrado similitud en una persona, y es en la racionalidad de los sentimientos. Como alguna de mis parejas pensé inocentemente que tal vez yo lograría cambiar las condiciones iniciales. Qué tonta.
No soporto más la idea de saber que sigo siendo esta niña enamorada, no soporto este personaje. Sabiendo que tu no lo estas tanto como yo. Quiero aprovechar todo esto para alejarme de ti. Muy probablemente no te gustará leer esto que escribí, no estoy ni siquiera segura de mostrártelo. Pero no lo escribí para que te gustara, lo escribí porque es mi realidad, y necesitaba desahogarme de algún modo
Perdón por decírtelo así, pero creo que ya te lo había dicho en otras palabras. Sentí muchas veces mi querer pisoteado por tu egoísmo. No pido amor cursi, ni palabras complacientes, solo necesitaba un poco de apoyo para despegarme de la ilusión y pisar realidad. Pero a fin de cuentas eres un hombre que sabe lo que quiere, pero no lo tiene. Te admiro por ser fuerte y no involucrar sentimientos aunque digas lo contrario, igual, tu sabes bien que enamorarse es una desventaja, y eso es lo que nos diferencia. No pudiste enamorarte de mí, por tu experiencia, tal vez por ser 10 años mayor, te enseñaron que el amor como tal, es una perdida de tiempo. Sabes muy bien que ser pasional no es para nada útil ni efectivo, y necesitas en este momento dirigir tus cosas, aunque a veces te desenfoques del mundo. Gracias por recordármelo.
En fin, un deseo final es poder haber dejado en este tiempo un recuerdo de mí en ti para que me valoraras y estar a tu lado. Y no te culpo, tu vives bajo mucho estrés, te entiendo. Se que en el fondo eres consciente de lo que estas dejando ir conmigo. Y te pesa, pero no tienes la fuerza ni el tiempo ni las condiciones ni las ganas de luchar por mi, puede ser que te pese ahora, más tarde o nunca, puede ser que no encuentres una como yo, aunque en serio espero que si lo hagas. Sin embargo, lo bueno es que no la necesitas, ¿o si?
Estoy segura que no entendiste ni la mitad de lo que te escribí, y por el contrario lo malinterpretaste todo, y no te culpo. Solo quiero que sepas que no te estoy reclamando nada, es solo una hipótesis que ronda en mi cabeza. Es que a veces me mato el coco pensando que fue lo que paso, y el porque y como llegue a este punto. ¿Porque me importas tanto? No quiero que me importes, no me conviene, Todo lo afirma y es la razón por la cual no estamos juntos. Igual seguiremos siendo amigos, supongo y solo cosas buenas pasaran de aquí en adelante.
No vine aquí a mendigar amor, pero al no encontrarlo, doy media y vuelta y me voy.
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